Ernesto Moreno, premio estatal de Ciencia y Tecnología

Ernesto Moreno tiene más de 40 años de trayectoria, entre sus líneas destacan el estudio de las razas de maíz resistentes a las aflatoxinas y almacenamiento hermético de granos y semillas

Ernesto Moreno tiene más de 40 años de trayectoria, entre sus líneas destacan el estudio de las razas de maíz resistentes a las aflatoxinas y almacenamiento hermético de granos y semillas

El gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, reconoció al doctor Ernesto Moreno Martínez, investigador de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán (FESC), como Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2012 en el área de Ciencias Agropecuarias y Biotecnología, durante una ceremonia en el Salón del Pueblo de Palacio de Gobierno. El galardonado recibió del ejecutivo de la entidad un diploma y una moneda de oro.

La extensa trayectoria, más de 40 años en la investigación, del doctor Ernesto Moreno en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la que destacan su contribución en el mejoramiento genético del maíz para evitar la contaminación con aflatoxinas y el almacenamiento hermético del grano del maíz para el medio rural sin usar plaguicidas fueron los factores principales para que el gobierno estatal lo condecorara con el premio. Además, destacaron su alta productividad académica, la formación de recursos humanos y su desempeño como funcionario y miembro de grupos científicos.

Durante el acto de honor, el doctor Eruviel Ávila afirmó que los galardonados (cuatro investigadores y dos empresas) son ciudadanos que, a partir del desarrollo científico y tecnológico, ponen en alto al Estado México al generar un beneficio social derivado de su trabajo, consolidar instituciones y centros de investigación, contribuir en la formación de nuevos profesionales e investigadores así como apoyar a la divulgación del conocimiento.

Asimismo, el doctor José Narro Robles, rector de la UNAM, señaló que “es valioso en sí mismo dedicar una vida al estudio, al trabajo, a la generación del conocimiento, a la divulgación del mismo y a la transformación de ese conocimiento en mejores bienes y servicios, lo cual, es una tarea que una sociedad como la de hoy tiene que desarrollar”.

“Estoy muy contento en la FESC. Me siento a gusto porque están las carreras de Ingeniería en Agrícola y Alimentos, así como la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zooctenia), las cuales se ligan más a mi trabajo. Por su prestigio nacional, este premio es de los más reconocidos por las Instituciones de Educación Superior. Para mí y mi equipo de trabajo, alumnos e investigadores representa un estímulo muy grande”, indicó en entrevista el doctor Ernesto Moreno, coordinador de la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (UNIGRAS) de la Facultad.

En la entrega de la novena edición del Premio Estatal de Ciencia y Tecnología también participaron el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Eduardo Gasca Pliego; el doctor José Franco, presidente de la Academia Mexicana de las Ciencias (AMC); los titulares estatales del Consejo Mexiquense Ciencia y Tecnología (COMECYT), Rauluí Vargas Torres; Educación, Raymundo Martínez Carbajal; Finanzas, Erasto Martínez Rojas, y Desarrollo Económico, Adrián Fuentes Villalobos, así como Luis Mier y Terán, representante del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Toxinas del maíz

Las aflatoxinas son sustancias secretadas por hongos en el sustrato en que se desarrollan, principalmente en maíz, nuez, semilla de algodón, cacahuates y pulpa seca del coco. Estos desechos químicos ocasionan problemas teratogénicos, mutaciones en el embrión y cáncer, sobre todo en hígado de humanos y animales domésticos. Desde 1977, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos estableció como límite permitido 20 millonésimas partes de un gramo, de aflatoxinas por kilogramo de alimento.

Además, son acumulativas en el organismo, porque no se desechan completamente en la orina, por lo tanto, se pueden transmitir a través de la leche o carne. Anteriormente, se creía que la nixtamalización, proceso de cocción con cal, destruía 90% de las aflatoxinas; sin embargo, estudios revelan que al entrar en contacto con el pH ácido del estómago, un 60% se vuelve a regenerar, indicó el miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), nivel III desde 1999.

El doctor Ernesto Moreno, trabaja desde hace siete años en la línea de investigación “Mecanismos genéticos involucrados en la herencia y variación de la interacción patógeno hospedero en la contaminación del maíz con aflatoxinas en el almacén y en el campo” apoyada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), con la finalidad de generar maíces resistentes a la invasión por Aspergillus flavus, hongo productor de aflatoxinas. Para ello, colabora con el doctor Ernesto Preciado Ortiz, fitomejorador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

Gracias al proyecto en conjunto, FESC-INIFAP, han identificado siete razas de maíces mexicanos resistentes a la producción de aflatoxinas. Para su identificación, las razas fueron inoculadas con esporas toxígenas de Aspergillus flavus y almacenadas en condiciones favorecedoras para el desarrollo del hongo tales como un contenido de humedad de 18% a 27° Celsius por 14 días. Los maíces resistentes mostraron alrededor de 50 partes por billón (ppb) de aflatoxinas, mientras que las susceptibles alcanzaron más de mil 500 ppb, señaló.

Actualmente, contamos con esas siete razas de maíz resistentes a la contaminación con aflatoxinas, las cuales se están multiplicando en los campos experimentales del INIFAP en Celaya e Iguala, en primavera e invierno. “Nuestros genotipos de maíz son más resistentes que los norteamericanos. Estados Unidos tiene más de 35 años con un equipo de 500 investigadores tratando de encontrar, aún sin éxito, un híbrido comercial resistente a la contaminación con aflatoxinas”, aseguró.

Con ayuda de las áreas de bioquímica y fisiología vegetal de la FESC se pretende descubrir, en un futuro cercano, los mecanismos biológicos que desarrollan las razas de maíz para detener la producción de aflatoxinas, mencionó el doctor Ernesto Moreno. Finalmente, aspira a sacar en los próximos cuatro o cinco años maíces comerciales resistentes producidos por el INIFAP a precio accesible para los campesinos a nivel nacional.

Almacén hermético de granos

Alrededor de 24 millones mexicanos marginados subsisten en el medio rural, donde aún siembran su maíz y frijol para comer. El “Programa de silos para almacenamiento rural de granos” del investigador de la FESC está enfocado a ellos, quienes pierden cerca de 30% de sus cosechas por insectos, roedores y hongos, informó el doctor Ernesto Moreno. Este proyecto forma parte de un Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM.

A través de pequeños silos con lámina galvanizada bien soldada, el coordinador de UNIGRAS busca preservar la calidad de los granos y viabilidad en las semillas. El éxito del almacenamiento se concentra en generar alto contenido de bióxido de carbono y bajar el contenido de oxígeno que se encuentra en el interior del contenedor al 5%; una condición mortal para los insectos y desfavorable para los hongos, quienes detienen su proliferación. El oxígeno se va consumiendo por la respiración del grano, insectos y hongos comentó.

El almacén de semillas en pequeños silos disminuyó a 5% la pérdida de grano resguardado. De igual forma, los estudios señalan que es factible guardar las semillas con alta viabilidad por más de 150 días; ayuda indispensable para los campesinos de las regiones calientes del trópico húmedo mexicano.

“Pretendemos eliminar totalmente las pérdidas sin utilizar plaguicidas, para no arriesgar la salud de los campesinos, quienes almacenan los granos en sus habitaciones. Para ello requiero diseñar con la ayuda de los ingenieros mecánicos eléctricos de la FESC una bomba barata de vacío mecánico manual que se enchufe al silo para sacarle el aire”, acotó.

Granos de investigación: cosecha conocimiento

Ernesto Moreno Martínez nació en una familia de agrónomos. Estudió Agronomía en la Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro; la maestría en Ciencias Agrícolas en el Colegio de Postgraduados de la Escuela Nacional de Agricultura (ahora, Universidad Autónoma de Chapingo) y el doctorado en Fitopatología en la Universidad de Minesota, becado por la Fundación Rockefeller.

En 1987 fue el investigador fundador de la UNIGRAS en el Instituto de Biología de la UNAM con la firma de un convenio entre la Máxima casa de estudios, el INIFAP y la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos con la finalidad de realizar investigación en el área de poscosecha de granos, semillas y micotoxinas. El 2 de octubre de 1996 fue trasladada a la FESC por los doctores José Sarukhán Kermes, rector de la UNAM, y Jaime Keller Torres, director de esta unidad multidisciplinaria.

Actualmente, UNIGRAS está conformado por un sólido cuerpo académico de 10 doctores y tres maestros en ciencias especializados, quienes desarrollan distintas líneas acordes con los objetivos de la Unidad.

El doctor Ernesto Moreno ha trabajado con semillas de maíz, frijol, girasol, cebada, avena, entre otras. Es autor de más de 100 artículos científicos, 27 publicaciones de divulgación, 10 libros y folletos, 19 capítulos de libros y ha participado en seis libros como editor y compilador. Académico de la UNAM, tutor de 42 tesis de licenciatura, 12 de maestría, 12 de doctorado y una de postdoctorado. Docente internacional en la Universidad de Sofía, Bulgaria y en la Universidad René Moreno, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

El investigador es acreedor de más de 40 distinciones, entre las que destacan las otorgadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), el Premio Nacional 1988 de Ciencia y Tecnología en Alimentos CONACYT-Coca-Cola, el primero en recibir el Premio Ingeniero César Garza. También es pionero en el registro internacional de los métodos adecuados a la formación de cultivares con semillas tolerantes a perder su vigor y longevidad, al no ser invadidas por hongos de almacén.

Como administrativo ha fungido como titular del Departamento de Botánica y la Secretaría Académica del Instituto de Biología; director del Programa Universitario de Alimentos (PUAL); director del Posgrado, y la secretaría General de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro; titular de la secretaría de Investigación de la FESC, y la Secretaría Académica de la Academia de la Investigación Científica, ahora AMC.

Published in: on mayo 15, 2013 at 4:39 pm  Comments (1)  
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One CommentDeja un comentario

  1. Soy Juan Bravo ecuatoriano. Tengo el honor de conocer al Dr. Ernesto Moreno. Es un cientifico maestro de maestros el aporte al tema de las aflatoxinas es clave para la agroindustria es una amenaza real para la salud. Me identifico pues es un largo tiempo de trsbajar en la prevencion de perdidas postcosecha con silos metalicos para los pobres del medio rural. Saludos apreciado Dr.Martinez. Juan Bravo Martinez.Quito Ecuador


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