Veterinarios resuelven problemas de conducta en gatos

 

La maestra Claudia Edwards reveló las formas de solucionar la agresión y el marcaje en los felinos

La maestra Claudia Edwards reveló las formas de solucionar la agresión y el marcaje en los felinos

“La mayoría de las mascotas con problemas de conducta que no son tratadas por veterinarios derivan en el sacrificio u abandono. La cantidad de animales que se podrían salvar por modificar una actitud es alta”, afirmó la maestra Claudia Edwards Patiño, docente de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), en su conferencia en el marco de las Terceras jornadas de etología realizada en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán (FESC).

En el caso de los felinos existen conductas normales como el marcaje de orina o uñas, pero que son molestas para sus dueños. Inclusive, algunos de estos inconvenientes se pueden complicar cuando el humano se involucra en ellos, afirmó la ponente de “Causas, diagnóstico y tratamiento de problemas conductuales en gatos”.

Informó que en Estados Unidos se sacrifican entre el 50 % y el 70 % de los animales con problemas de conducta. De acuerdo con su investigación para su tesis de licenciatura (2001), señaló que el 85 % de los dueños de felinos con actitud conflictiva buscaban resolver la situación.

Reconocida como la medicina de la conducta, la etología clínica estudia los patrones de comportamiento normal en los animales con la finalidad de diagnosticar y tratar los problemas de actitud. Esta disciplina trabaja con el cerebro directamente debido a que al cambiar un comportamiento se están modificando las conexiones nerviosas, agregó la docente.

Además, los veterinarios aplican la etología para evitar riesgos cuando se maneja a un paciente; por ejemplo, para que los gatos no muerdan o rasguñen deben tomarse de la zona del cuello que usualmente utiliza la madre para transportarlos o el macho para dominar a la hembra al momento de la cópula, acotó.

Los problemas de conducta más comunes que presentan los gatos son agresión –entre ellos o interespecie– y marcaje territorial –orina o garras. Sin embargo, la falta de ética por parte de los veterinarios que tratan a los felinos como si fueran perros se destaca por su alta frecuencia y gravedad, advirtió la maestra Claudia Edwards.

Agresión felina

El miedo, la competencia por algún recurso valioso –territorio o hembra en celo– así como una agresión aprendida o mal dirigida –no puedo atacar al que quiero y por eso golpeo a otro– son los desencadenantes usuales de las peleas entre gatos.

A diferencia de los perros, cuando un felino se acuesta y muestra el abdomen está adoptando una postura defensiva; ésta permite usar las garras delanteras para sujetar a su atacante, mientras que araña con las traseras y muerde con los dientes. De igual forma, las orejas paradas hacia los lados indican que el gato está enojado y listo para atacar, pero si las muestra aplanadas significa que tiene miedo, explicó la académica.

Durante un conflicto felino, puntualizó, los gatos no se mueven porque el primero en atacar o correr será el que resulte lastimado y perseguido. Por esta razón, los dueños sólo manifiestan un conflicto entre sus mascotas cuando los ven o si alguno presenta sangre. No obstante, el enfrentamiento se despliega en la postura –los ojos y las orejas–, los sonidos y escupir alertan una amenaza de ataque, detalló.

Cuando los felinos que solían llevarse bien comienzan a agredirse sufren el Síndrome del Nuevo, es decir, han perdido el olor de la colonia que los hace reconocerse como integrantes del mismo grupo. El olfato felino es muy sensible, cualquier cambio de olor como hospitalizaciones, agua de baño diferente, fragancias, cirugías, entre otras en alguno de los ejemplares puede originar el ataque entre ellos, comunicó.

Transferir la fermonas de amistad que los gatos producen de la comisura de los labios a la base de las orejas es el tratamiento para formar el olor de colonia, prosiguió. Al saludarse, los felinos juntan sus narices y las restriegan –también lo hacen con los dueños– es así como marcan la pertenencia a un mismo grupo. El proceso requiere separar a los gatos para presentarlos positivamente de forma gradual: olor, vista protegida y convivencia.

Con una gasa se recorre la zona de la cara que produce las fermonas para después acercarla en el cuerpo del otro gato –no en la cara; si el felino se deja tocar se le otorga un premio para reforzar el impulso positivo. Esta práctica requiere una repetición mínima de tres veces diarias por 15 días con la misma gasa para que el olor se impregne cada vez más. La médico veterinaria recomendó trabajar la primera semana con las fermonas del agresor en la víctima y en la siguiente invertir los papeles.

Al gato agredido se le asigna un lugar seguro. Si el miedo es muy intenso y no quiere moverse por terror a que loa ataquen se le pasa una gasa por la zona perianal, donde secreta fermonas de territorio, y después se coloca en sitios del cuarto para que el gato reconozca el sitio como parte de su área, reveló la maestra Claudia Edwards.

Posteriormente, los gatos son presentados a distancia y con protección. Si mantienen la calma se les da una recompensa para que ellos asocien el premio con la presencia del otro gato e incremente la adaptación positiva. Colocar a uno en la sala y al otro en la recamara y después intercambiarlos los de sitio también ayuda a que reconozcan y permitan la estancia del otro en su territorio. Cuando no demuestren agresión o miedo podrán juntarlos sin protección, pero con recompensa por lo menos al principio, precisó.

Gracias a esta práctica, la experta en etología resolvió un conflicto inicial entre felinos en 21 días, mientras que su caso con mayor duración fue de seis meses. Por temor a ser atacados los gatos pueden dejar de comer, implicando un alto riesgo de padecer crisis hepáticas por anorexia.

Por otro lado, la agresión hacia humanos como la intolerancia a las caricias se debe a que los felinos tienen la piel cubierta de células Merkel –éstas sienten 25 veces más que las normales y son muy sensibles al tacto fino (observe video). Por ello, los gatos atacan a la tercera o cuarta roce; inclusive, exteriorizan dolor al mover orejas, cola y bigotes.

Para prevenir este problema, añadió, es necesario desensibilizar estas células desde el 21 día de la gestación. Acariciar 20 minutos diarios el abdomen de la gata permitirá que los mínimos se acostumbren al tacto y sean más dóciles al nacer. Las primeras siete semanas de los felinos son indispensables para socializar; cuando son incapaces de interaccionar con los demás –gatos o humanos– es señal de que las conexiones neuronales no se realizaron correctamente, informó la maestra Claudia Edwards.

Marcaje

El marcaje con orina o uñas es una conducta propia de la naturaleza del gato, que puede ser redirigida a otro comportamiento que le sea permitido. En el caso de la orina, es necesario descartar conflictos clínicos en las vías urinarias para administrar el nuevo aprendizaje.

Colocar papel pegajoso en el lugar donde no deseamos que orine o mojarlo con una pistola de agua sin que se dé cuenta, orillará al felino a dejar esa conducta porque cada vez que se acerque lloverá o se llenará de pegamento, recomendó la médico veterinaria. Otra forma es alterar la función de lugar, si al gato le agrada mucho un sitio es recomendable poner alimento, o bien, colocar fermonas de la cara con una gasa para que marque con la cabeza, añadió.

Esterilizar –en hembras de dos a seis meses antes del primer celo y de los machos de cinco a seis meses para no presentar problemas urinarios– a veces no elimina el marcaje, pero sí disminuye el impulso; entre más gatos convivan es más probable que se presente dicha conducta, mencionó.

Los areneros sucios provocan que los felinos busquen otro lugar para desechar, estos deben limpiarse dos veces al día y cambiar su arena una o dos veces a la semana. De igual forma, si al gato no le gusta la caja o la arena –permanece lo menos posible en la caja y al salir sacude las patas para deshacerse de la tierra– ocasiona este problema.

Malas experiencias –areneros alejados o colocados próximos a lavadoras– así como contextos ansiosos o de estrés desencadenan que el felino orine en otros lados. Los conflictos sociales, por ejemplo, hacen del arenero el lugar ideal para acorralar y atacar a un gato por su colocación en lugares no visibles o esquinados; la solución es colocar el número de areneros de los ejemplares más uno y situarlos en zonas con varias salidas para que la víctima tenga alternativas de escape.

En lo que se refiere marcaje con uñas, desarrolló la maestra Claudia Edwards, se puede resolver con un arañador o cambiar la función para marcar con la cara. Algunos dueños, advirtió, desgarran a los gatos para eliminar esta conducta; sin embargo, la actitud persiste y al retirar la falange distal se desalinea la columna, generándoles un dolor crónico.

El enriquecimiento ambiental mediante el aprendizaje de trucos, arañadores, colocar repisas para que suban o bajen así como esconder y distribuir alimento en lugares diferentes o juguetes interactivos entretiene a los felinos y evita que rasguen las pertenecías del dueño por aburrimiento. “Los gatos de la calle pueden patrullar hasta una colonia, la recreación es un forma de sustituir esta actividad y alimenta su instinto de caza”, aseguró la docente.

La etología clínica, mencionó, abre líneas de investigación para descifrar la conducta de un gato. Asistir al domicilio para obtener mayor información del ambiente y observar al ejemplar en su hábitat para que el animal esté tranquilo es lo más recomendable; de lo contrario los dueños deben llevar fotos de la casa. En una consulta es indispensable preguntar varias veces a los responsables.

Para los veterinarios, los gatos son un nicho de trabajo escondido, afirmó la maestra Claudia Edwards. En promedio, los felinos viven 16 años y cada seis o 12 meses son un ingreso seguro para desparasitación o vacuna; además, la consulta de etología se cobra más cara. Por lo general, los dueños de gatos poseen al menos dos ejemplares; en teoría cada vez habrá más gatos como mascotas, reflexionó.

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One CommentDeja un comentario

  1. me encanto la informacion de los gatos agresivos entre si. la voy a llevar a cabo.


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