Inmunosupresión en aves genera pérdidas económicas graves

Natanael Méndez aseguró que para que programa de vacunación sea exitoso necesita de medidas de bioseguridad

La inmunosupresión en aves origina que las parvadas presenten bajo peso, desuniformidad, alta mortalidad, mala conversión alimenticia, entre otros problemas, generando pérdidas económicas fuertes en la industria avícola, afirmó el médico veterinario Natanael Méndez Arteaga, especialista del Laboratorio Merial.

Los factores de riesgo como agentes ambientales –ausencia de higiene–, nutricionales –toxinas en el alimento– e infecciosos –virus y bacterias– disminuyen la respuesta del sistema inmune, incrementando la susceptibilidad a enfermarse, advirtió el ponente de la conferencia “Problemas de campo que están causando inmunosupresión en las aves” impartida en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.

Para prevenir la inmunosupresión, el egresado de la Facultad de Medina Veterinaria y Zootecnia señaló que es indispensable combinar la vacunación con un mecanismo de bioseguridad. Éste debe garantizar la limpieza y desinfección entre la salida y entrada de la nueva parvada debido a que los microorganismos sobreviven semanas en el ambiente y pueden afectar a las aves recién llegadas.

Por ejemplo, la enfermedad de Marek, ocasionada por un herpes virus, atrofiael timo y la bolsa de Fabricio–órganos del sistema inmune primario encargados de regular la producción y diferenciación de los glóbulos blancos (linfocitos, responsables de combatir las infecciones en el organismo). Además, provoca tumores en las vísceras, parálisis en patas y alas, explicó Natanael Méndez.

Indicó que para su control, la vacunación debe realizarse con dosis completas y no puede mezclarse con antibióticos porque disminuye su capacidad. El biológico se administra el día de nacimiento a nivel subcutáneo en el cuello. Sin embargo, es primordial verificar que su conservación sea a menos de 170° Celsius y con un mezclado frecuente para evitar los sedimentos.

En aves reproductoras y de postura comercial, el especialista recomendó el serotipo HVT Rispens-SB1; mientras que en pollo de engorda se utiliza el HVT-SB1. Agregó que el diagnóstico puede realizarse a través de histopatología y pruebas de biología molecular.

Otro factor de inmunosupresión, es la enfermedad de Gumboro originada por el Birnaviridae virus. Ésta se caracteriza por necrosis y hemorragia en la bolsa de Fabricio, así como la destrucción de linfocitos en dicho órgano. Para este padecimiento, existen tres vacunas: suaves, de eficacia reducida; intermedias, e intermedias plus, las más eficientes, informó.

Natanael Méndez precisó que la finalidad de la vacunación en las aves reproductoras contra Gumboro es protegerlas a ellas (de dos a tres vacunas vivas) y a su progenie por medio de la transmisión de anticuerpos (una a dos vacunas inactivadas). En los pollos de engorda se recomienda administrar de dos a tres vacunas vivas.

De igual forma, sugirió, se les pueden aplicar vacunas vectorizadas, es decir, aquellas a las que se les inserta material genético de un virus al genoma de otro virus, es así como se combate a dos enfermedades en una sola dosis.

La anemia infecciosa, producida por Gyrovirus, también afecta la bolsa de Fabricio, el timo –de forma irreversible– y la médula ósea. Su elevada mortalidad se debe a las infecciones secundarias que se desencadenan por la dermatitis gangrenosa. La transmisión puede ser horizontal, a través de heces contaminadas, y vertical, del semen de gallos infectados al huevo, explicó el especialista.

El control de esta enfermedad se logra por medio de limpieza y desinfección con descanso sanitario, así como de vacunación de las madres durante la crianza para transmitir los anticuerpos a la progenie. El diagnóstico de la anemia infecciosa puede detectarse por serología a través del Análisis por Enzimas Fijadas a Inmunoadsorbentes (ELISA, por sus siglas en inglés), detalló el médico veterinario.

En aves el reovirus Orthoreovirus provoca inflamación en las articulaciones debido a la artritis viral que ocasiona problemas locomotores como imposibilidad al caminar. Igualmente, esta enfermedad destruye los fagocitos –células que engullen a patógenos– y se multiplican en el tracto intestinal, causando mala absorción y digestión. Su prevención consiste en vacunar a las reproductoras a las 12 semanas, comunicó Natanael Méndez.

Finalmente, los virus respiratorios como Newcastle, Pneumovirus, influenza aviar, bronquitis infecciosas o micoplasma se replican en el tejido linfoide –relacionado con el sistema inmune– del tracto respiratorio disminuyendo la respuesta defensiva del organismo, mencionó.

Asimismo, daña las células epiteliales y afecta el sistema mucociliar –capa de mucosa que cubre desde la nariz hasta los bronquios terminales, impidiendo la penetración de agentes extraños– permitiendo infecciones bacterianas secundarias causadas por E. coli, Ornitho bacterium avium, Bordetella avium, entre otras, advirtió el veterinario.

Señaló que la administración de vacunas para el control de virus respiratorios debe realizarse de acuerdo al estatus sanitario de la zona y su función zootécnica, de tal forma que no se pueden aplicar biológicos que no se necesitan porque se comprometen más a las aves.

 

Calendario de vacunación virus respiratorios zona central

Tipo de aves

Pollo de engorda

Postura comercial

Reproductoras

Newcastle 10 días vv y vm

21 días vm

3 aplicaciones de vv entre cada 4 y 8 semanas

3 dosis de vm en la etapa de crianza y desarrollo

3 aplicaciones de vv entre cada 4 y 8 semanas

3 o 4 dosis de vm en la etapa de crianza y desarrollo

Bronquitis infecciosa 10 días vv vv en los primeros días refuerzo cada 42 días

2 dosis de vm durante la etapa de desarrollo

3 dosis de vv

3 aplicaciones de vm durante la etapa de crianza y desarrollo

Influenza aviar 1° día vv

2° vm

12 días vm

22 días vm

2 a 3 dosis de vm durante la etapa de desarrollo 2 a 3 dosis de vm durante la etapa de desarrollo
Micoplasma   28 días una dosis 28 días una dosis

vv = virus vivo

vm = virus muerto o inactivado

Para que los programas de vacunación sean exitosos deben combinarse con medidas de bioseguridad como desinfectar las orillas de las granjas y evitar la entrada de aves silvestres, aseguró. Indicó que los biológicos sólo pueden aplicarse en animales sanos para no comprometerlos más.

Recomendó supervisar que los procesos de vacunación sean administrados por gente calificada así como la selección de biológicos con base en la zona geográfica. Del mismo modo, la inmunosupresión se disminuye a través de condiciones favorables que generan bienestar animal como la calidad alimenticia, aseveró Natanael Méndez.

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