Nobel exhorta a jóvenes científicos a disfrutar la ciencia

Las dos cosas más importantes de la Universidad son la enseñanza y la investigación (Esta foto pertenece al periódico Crónica)

“No importa lo que se haga, sino saber hacer las cosas bien y otra cosa fundamental es disfrutar en lo que se trabaja”, afirmó el doctor Oliver Smithies, premio Nobel de Fisiología y Medicina 2007, en su conferencia Ser científico por 60 años, enmarcada dentro de la Semana Nacional de la Ciencia y la Innovación 2011, el pasado 19 de octubre.

A lo largo de su ponencia, dirigida a jóvenes científicos, compartió seis décadas enfocadas a la ciencia.

Recordó a un muchacho de 18 años enla Universidadde Oxford. Su tutor, por siete años, Alexander George “Sandy” Ogston tenía una forma especial de enseñar. Por semana pedía el ensayo de un tema, la investigación consistía en leer un libro de texto y artículos científicos para iniciar el trabajo que sería leído ante el tutor, narró.

En 1948 Smithies figuró por primera vez en una publicación científica de la autoría de Sandy. Sin embargo, fue hasta 1953 que consiguió que una revista arbitrada imprimiera un trabajo de su autoría: la investigación del doctorado. “Estaba muy orgulloso. Este paper (publicación científica) tiene un récord: nadie lo ha citado”, expresó satisfecho.

Eso no importa, agregó, lo principal fue que aprendí a hacer buena ciencia. “Se trata de aprender a hacer algo bien y no puedes hacerlo bien sino lo disfrutas”, aseguró. La lección, en especial para los jóvenes, indicó, es “si no te gusta la ciencia, ve hacer otra cosa que disfrutes para que tu trabajo contribuya y beneficie a la sociedad de otro modo”.

Oliver Smithies ejemplificó que en 1954 pidió a su jefe autorización para dejar de estudiar a la insulina y la cambió por las proteínas de la sangre. En ese entonces, “el tiempo era mi tiempo, no estaba casado, sin familia y el primer día del año estaba en el laboratorio jugando”, relató.

Siete años más tarde el profesor de genética iniciaría una investigación que culminaría en la recombinación homóloga que le valdría a él —y a sus colegas Mario Capecchi y Martin Evans— el Nobel de Fisiología y Medicina al elaborar una técnica que penetró en los campos de la biomedicina por su impacto en el conocimiento de la mecánica genética como clave en el futuro.

En la recombinación homóloga el gen deseado encuentra una secuencia de ADN idéntica u homóloga —en el genoma animal— e intercambia lugares con ella, permitiendo a científicos realizar nuevas investigaciones con ratones transgénicos a los que eliminan un gen nativo y lo reemplazan por otro defectuoso.

El trío galardonado con el Nobel manipuló células madre de embriones de roedores para crear ratones con códigos genéticos alterados en los que se “prendieron” o “apagaron” determinados genes que comparten con los humanos, obteniendo así modelos de patologías humanas para su investigación y optimización de tratamiento.

A la fecha se han realizado cerca de 500 modelos de enfermedades del hombre como afecciones cardiovasculares, enfermedades neuro degenerativas, diabetes y algunas formas de cáncer. Esta técnica también arrojó información del proceso de envejecimiento y el desarrollo del embrión en el útero materno.

La publicación en 1989 de Capecchi, Smithies y Evans marcó el inició de esta nueva técnica en la biomedicina. En ella se presentó el resultado del silenciamiento del Síndrome de Lesch-Nyhan. Este se caracteriza por la acumulación de ácido úrico en el sistema nervioso central, riñones y otras áreas del cuerpo a causa de la ausencia de una enzima en un gen del cromosoma X encargada de metabolizarlo.

Otros síntomas son autolesión severa, sangre en la orina, dolor e inflamación de articulaciones, dificultad para deglutir, cálculos renales, función renal dañada. Esta rara enfermedad afecta principalmente a hombres y se presenta un caso por 100 mil.

Posteriormente, el trabajo de Oliver Smithies se enfocó a descifrar los genes defectuosos de la fibrosis quística que producen una especie de moco en los pulmones, el tubo digestivo y otras áreas del cuerpo como el páncreas, generando una enfermedad pulmonar crónica —potencialmente mortal— así como problemas digestivos y afectaciones en glándulas sudoríparas y aparato reproductor masculino.

El profesor de patología señaló que el planteamiento de la investigación fue corregir los genes que cambiaron por medio de la recombinación homologa. “Nadie pensó que fuera posible”, comentó. Conseguido el éxito, Oliver Smithies leyó los viejos papers, “cuando se encuentra algo nuevo debes regresar a la persona que encontró la primera diferencia”, expresó.

Asimismo, recordó que durante el desarrollo de la recombinación homóloga, en los ochentas, sintetizar el ADN era un trabajo muy laborioso. En 1982, indicó, el especialista mandó a colegas Mario Capecchi y Martin Evans su artículo, fue la primera vez que pidió ayuda.

“Los buenos científicos siempre ayudan, los que no lo hacen por lo general no son buenos científicos así que no dudes en pedir ayuda. De igual forma, si quieres ayuda, tú tienes que ayudar cuando te la pidan”, afirmó.

Otro consejo importante es registrar en notas lo que se observa; en ellas, explicó, se encuentran indicadores de lo que esta funcionando y lo que no. Además son una fuente importante al regresar por información, aseguró. Narró que en un experimento acudieron a los reportes porque éste no funcionaba; en el reporte se percataron de que trabajaban con células viejas, al cambiarlas por jóvenes el resultado fue exitoso.

De igual forma, presentó la máquina casera que construyó para los experimentos que le valieron el nobel. Comentó que estaban esperando el aparato en el laboratorio, pero este tardaría mucho en llegar, “nunca hagan una máquina para ahorrar dinero, haz algo para ahorrar tiempo”, exhortó a los jóvenes.

Oliver Smithies señaló que él, Picasso y Rex Harrison tienen en común que vivieron más de 80 años porque hacían algo que disfrutaban, “así que busca algo que disfrutes hacer para el futuro”. Compartió su gusto por trabajar los sábados e inclusive el 23 de junio, día de su cumpleaños, aunque la fecha no garantiza recibir regalos especiales como experimentos exitosos, “pero uno goza su trabajo”.

Deseó para los jóvenes científicos mexicanos “páginas así de excitantes en su vida, no obstante, es indispensable tener mucha paciencia, por ello es necesario disfrutar esta profesión”.

Oliver Smithies alentó a los jóvenes a ayudar a otros en el futuro buscando la forma de hacer realidad que la recombinación homóloga pueda usarse para curar patologías, “es indispensable creer primero que es posible para que los demás empiecen a hacerlo”, sentenció.

—¿Qué sigue en la siguiente página? —cuestionó a la audiencia previo a finalizar.

—No sé —respondió así mismo con entusiasmo. 

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One CommentDeja un comentario

  1. Woooowww…q´chidos consejos,x eje…ése de buscar ó construir
    algo q´t´permita ahorrar tiempo,+ q´dinero,ESTÁ BUENÉRRIMO.
    ¡GRACIAS ANA!


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