Cuautitlán se actualiza en cirugías de equinos

Imagen de Caballos de Pastoreo http://bit.ly/tRcobn

Los caballos utilizados en charrería y pruebas de velocidad están sometidos a estrés deportivo que les puede ocasionar lesiones, fracturas o padecimientos —como el síndrome navicular—. En etapas avanzadas, las intervenciones quirúrgicas se vuelven necesarias, por ello la FESC impartió el curso especializado Cirugía General de Equinos.

Las cojeras en los caballos pueden ser ocasionadas por el síndrome navicular, sobre todo en los equinos Cuarto de Milla. Este padecimiento es la degeneración del aparato navicular en el casco ocasiona daño en el hueso, los ligamentos que lo soportan, la bolsa y el tendón flexor digital profundo.

El casco pequeño del Cuarto de Milla acumula contusiones al realizar saltos —debido a que sostiene alrededor de80 kilogramospor centímetro cuadrado— o al recargar el peso en una sola extremidad —cuando el animal gira sobre su propio eje—. Este continuo estrés puede ocasionar el síndrome navicular en equinos de tres años, cuando es común en los de siete a 14 años.

Entre los primeros síntomas de dicho padecimiento se visualizan la cojera —cuando hace frío, al salir de la caballeriza o al iniciar el entrenamiento—, la pérdida del ritmo al trotar y el cambio de apoyo de una pata a otra buscando alivio, cuando se está en reposo. En etapa avanzada se percibe al estirarse para tenderse —lo que se conoce como abierto de pecho—, cambio de mano al inicio de los giros, apoyo en la pinza y casco dañado.

El médico veterinario Jesús Valdez Miranda, coordinador del curso, indicó en su conferencia Patologías de estructuras alojadas en el casco que requieran neurectomías que el síndrome navicular no tiene cura y sólo hay tratamientos paliativos. Primero se intenta con infiltraciones de antiinflamatorios, analgésicos o drogas que mejoren la irrigación sanguínea o con un bloqueo de nervio digital palmar.

Si el caballo no mejora, entonces necesita una neurectomía. El diagnóstico se inicia con los bloqueos locales, siempre de forma ascendente, para precisar la región afectada. Para hacer la cirugía de pie basta con un bloqueo abaxial y no se necesita anestesia general. Se rasura y lava bien la parte media de la caña a operar.

Con una pinza curva se exterioriza el nervio digital palmar posterior, separando el nervio de la arteria. El nervio es cortado por la parte distal transversalmente (en un sólo intento, para evitar su desgarre). Se retiran de cuatro a cinco centímetros para evitar que el nervio se vuelva a conectar después de la cirugía.

Finalmente, un punto de sutura es suficiente para cerrar la herida y el equino permanece en reposo las siguientes tres o cuatro semanas. El veterinario Jesús Valdez recomendó no hacer la neurectomía en los miembros que no presentan afectaciones.

El doctor Germán Lombardero indicó que aunque el reposo es indispensable en la fractura de metacarpiano, no es suficiente para la recuperación

Por otro lado, el doctor Germán Lombardero Goldaracena indicó que los caballos de carreras Pura Sangre Inglés, de dos a seis años de edad, sufren fracturas en el tercer metacarpiano porque en las pistas duras fuerzan la mano izquierda para dar los giros; así, es en esta zona en donde se presentan con más frecuencia las lesiones, pues la fuerza de compresión es muy elevada.

Otros factores que predisponen estas fracturas son la inmadurez en el sistema músculo-esquelético, antecedente de cañeras, osteólisis —perdida del hueso—, corteza dorsal del metacarpiano débil y edad.

Este problema es muy complejo porque el rendimiento se ve disminuido por el dolor que presentan los equinos en ambas manos —principalmente en la mano izquierda—, la cicatrización es lenta, puede existir una inadecuada remodelación ósea y se presenta una fatiga cíclica del hueso.

Los síntomas de fracturas en la corteza dorsal del gran metacarpiano son talones bajos, pinza larga, dolor en las cañas, calor y molestia al palpar el área, alteración en la marcha, inflamación en aumento y la formación de hematomas y callos óseos.

La complejidad de este padecimiento se debe a que ningún tratamiento asegura una recuperación completa ni evita caer en reincidencias. Usualmente, las fracturas son tratadas con antiinflamatorios, pomadas frías y yodos metálicos; pero un elemento indispensable es el reposo y el cambio de entrenamiento.

Para confirmar el diagnóstico se realizan bloqueos con anestésicos locales en el sitio del dolor. Los bloqueos nerviosos se utilizan únicamente cuando no hay inflamación y no se aprecia nada en las radiografías, pero se sospecha de una lesión en caña. Las radiografías digitales en la zona media de la caña hacia abajo precisan la fractura.

En la primera fase de la fractura en el tercer metacarpiano se presenta un dolor agudo en la cara dorsal de la caña, situación, común en caballos menores de dos años. En esta etapa la respuesta al tratamiento es positiva, así como el reposo y la disminución en la intensidad del entrenamiento.

El caso se vuelve crónico en la segunda fase porque aparecen microfracturas, se reincide constantemente y la recuperación es lenta. Sin el reposo y entrenamiento adecuado, se corre el riesgo de una fractura en la corteza del metacarpiano.

La fractura confirmada es la tercera fase, la incidencia es mayor en la parte dorso lateral. El dolor disminuye e incluso los equinos pueden correr así. Sin embargo, esto no es aconsejable, pues la lesión puede continuar hasta ocasionar una fractura completa desplazada en caña, provocando un accidente. Normalmente, los caballos salen cojos de la carrera.

Otro tratamiento es la osteotixis. Este proceso quirúrgico se realiza con anestesia general o local. La piel es engrapada para hacer referencia del lugar de la lesión, posteriormente se realizan perforaciones con taladros de mucha velocidad y brocas nuevas de2.7 milímetros(anestesia general) o de3.22 milímetros(local) con guía especial para dar estabilidad.

La primera perforación debe ser al centro de la lesión y las siguientes deben tener una separación aproximada de ocho milímetros y colocarse en forma de diamante. Es preferible hacer de tres a 10 orificios que lleguen hasta la médula ósea y sobrepasen la lengüeta de la fractura.

Al finalizar la operación se administran antiinflamatorios y antibióticos. El vendaje se cambia cada tres o cuatro días por las siguientes cuatro semanas. Posteriormente, el equino sale a caminar de mano de10 a15 minutos. Los primeros dos meses el reposo es necesario.

Los monitoreos se realizan cada siete días. En las radiografías las fracturas desaparecen después de los tres meses y las perforaciones hasta los siete; hasta entonces no es recomendable reiniciar el entrenamiento.

El doctor Germán Lombardero indicó, en su conferencia Fracturas por estrés en tercer metacarpiano y su manejo quirúrgico con osteotixis, que las complicaciones por esta operación son infecciones subcutáneas, cojera crónica y reincidencia.

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One CommentDeja un comentario

  1. De los animalitos tambien se aprende,hay q´valorarlos.
    ¡saludos Ana!


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