Prevenir cáncer de mama reto primordial para el sector salud

“No podía creerlo y no podía llorar” fue la reacción de Verónica Velasco Palma cuando le detectaron cáncer en un seno el 12 de agosto de 2008. Tenía 49 años, era madre soltera de tres hijos y un nieto. “¿Cómo decírselo a mis hijos sin que sufrieran?”, compartió Verónica durante el Simposio sobre cáncer de mama: avances y perspectivas el pasado 25 de octubre.

Esta foto pertenece a Dieta sana y nutrición

En el Distrito Federal se detectan 22 casos diarios de cáncer de mama, reportó el subsecretario de salud del Distrito Federal, Ignacio Villaseñor. Agregó que en 2008 se hallaron siete mil 930 casos y fallecieron cuatro mil 800 mujeres por este cáncer. Señaló que en las naciones subdesarrolladas, como la nuestra, más de la mitad de los padecimientos concluyen en decesos.

Un diagnóstico temprano es lo que hace la diferencia en el número de muertes entre una región y otra.  El doctor Villaseñor detalló que en la Unión Europea el 60% de los casos son detectados en su etapa inicial mientras que en México sólo es el 7.4%. A su vez, el viejo continente tiene un 11% de personas en fase avanzada, en nuestro país ese índice alcanza el 58%.

Ignacio Villaseñor afirmó que México debe tomar la experiencia de las primeras economías y difundir el derecho a la salud que tiene toda mujer. Indicó que para ello es necesario ampliar las coberturas de educación para que la población femenina tome consciencia de la importancia de las mastrografías y la autoexploración, así como facilitar el acceso a los estudios en mujeres arriba de 40 años o que presentan factores de riesgo.

Mastografías: el diagnóstico oportuno

Verónica Velasco se realizó la mastografía que le detectó las células malignas en la Unidad Móvil del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (Inmujeres DF). Fue a recoger sus resultados 20 días después en el mismo lugar donde se realizó el estudio, un día después de que falleció su madre.

El mastógrafo es un aparato que irradia con rayos X al seno mientras lo presiona con una plancha de 10 kilos por tres segundos, señaló la doctora Yolanda Villaseñor Navarro, presidenta de la Asociación Mexicana de Mastología.

Aseveró que la placa del estudio conocida como mastografía o mamografía puede ver micras, que es la millonésima parte de un metro. Ejemplificó que es como ver un cabello de un milímetro dentro de un jabón Zote rosa. Aunque el aparato es de lo más avanzado que hay en su tipo, este tiene sus limitaciones y da entre un 77% y 95% de nitidez, por lo que es de vital importancia acudir con un especialista, advirtió.

Cuando las mamografías son evaluadas, se les asigna un grado en Birad del cero al cinco. Si el estudio marca un cero significa que la placa está incompleta y lo más probable es que se tenga que repetir. Los niveles cuatro o cinco son los peores diagnósticos y se tiene que realizar una biopsia.

Mientras que el uno o dos indican que los tumores son benignos y sólo existe un 2% de riesgo de cáncer de mama, aquí el médico marca la periodicidad de las mastografías para mantener la vigilancia adecuada, explicó la doctora.

Yolanda Villaseñor indicó que no es recomendable hacerse el estudio antes de los 40 años porque los efectos negativos pueden ser mayores que el beneficio. Si la mujer cumple con varios factores que propicien el desarrollo de cáncer de mama, ésta se podría realizar a los 30.

Señaló que esto se debe a que las mamas no terminan su desarrollo hasta después del periodo de lactancia. Razón por la cual en las mamografías de  mujeres menores de 30 se observa un mayor volumen de tejido denso blanco que dificulta el diagnóstico. Además este estudio puede incrementar la posibilidad de presentar el cáncer por la exposición a rayos X, los cuales son favorables para dicho mal.

La doctora afirmó que la mastografía es el único estudio que puede ver los tumores y recalcó que los ultrasonidos sólo sirven para complementar el diagnóstico. Si se detecta un tumor se realiza una biopsia que estudia si las células que lo componen son cancerosas, añadió.

Villaseñor informó que aunque sólo el 20% de las biopsias reportan cáncer, es de vital importancia la prevención porque este mal mata a las mujeres. Subrayó que las mamografías a los 40 años realizan un diagnóstico oportuno que se traduce en el aumento de la esperanza de vida y una mejor calidad en la misma. Certificó que la mayoría de los casos son detectados en etapas avanzadas cuando los tumores tienen cinco centímetros.

José Alberto Sahagún Plascencia, cirujano de mama, recomienda que las mujeres se hagan la mastografía cada dos años después de los 40 y de forma anual al llegar a los 50. Explicó a que estas edades se presentan el mayor número de casos. Detalló que entre los 45 y 54 años hay 1135 casos; de los 55 a 64, se reportaron 1032, y de 65 a 74 se registraron 784 diagnósticas.

Aseguró que el estudio no es recomendable antes de la cuarta década a menos de que se cumpla con varios factores de riesgo como: antecedentes familiares de cáncer de mama, menstruación antes de los 12 años, tener al primer hijo después de los 30, menopausia después de los 50, haber recibido un tratamiento hormonal, obesidad, no haber parido, entre otros.

Ignacio Villaseñor, subsecretario de salud, informó que las mastografías periódicas  realizadas a mujeres de 40 años en adelante, desde 2006 a 2009, han reducido entre 17% y  35% el riesgo de mortalidad. Por otro lado,  Martha Micher Camarena, directora general del Inmujeres DF, indicó que hay 24 decesos de cáncer de mama por cada 100 mil mujeres en la Ciudad de México.

El Programa de Atención Integral del Cáncer de Mama (Paicma) de Inmujeres cuenta con cuatro unidades móviles con dos mastógrafos cada una y realizan alrededor de 50 estudios diarios aseguró su titular. Detalló que el servicio se brinda en lugares públicos de barrios o zonas marginadas, donde permanecen por cinco días.

Martha Micher aseveró que estas jornadas de salud son atendidas sólo por mujeres. Explicó que el servicio está orientado a señoras arriba de los 40 años, quienes además reciben pláticas educativas para combatir el cáncer de mamá. Los resultados de los estudios son entregados antes de un mes en el mismo lugar donde se efectuaron, indicó.

Agregó que las mujeres con mastografías que muestran lesiones reciben orientación psicológica y son canalizadas para iniciar su tratamiento. A su vez las menores de 40 años con factores de riesgo para desarrollar la enfermedad son conectadas con instituciones donde serán atendidas.

La titular del Inmujeres DF detalló que entre 2007 y 2010 el Paicma ha realizado 240 mil 139 mamografías.

Por su parte, Yolanda Villaseñor, presidenta de la Asociación Mexicana de Mastología, criticó que en México la cobertura para este servicio de salud fue de 7.4% en 2007, mientras que los estándares internacionales califican como un buen programa aquel que cubra al 70% de la población.

Denunció que con base a las cifras del sector salud de las 223 mil mastografías que se efectuaron en 2007 se llega a la conclusión de que cada uno de los 500 mastógrafos que hay en el país realizó 2 estudios por 200 días de trabajo en ese año. Aseveró que si con ese número de aparatos se realizaran 20 mamografías en el mismo tiempo se llegaría a los dos millones.

Tratamientos multidisciplinarios

Verónica Velasco recibió una cita para realizarse más estudios porque le detectaron un tumor y era necesaria más información para darle un diagnóstico. “Era una broma, una mala broma” fue lo que pensó cuando le informaron que era cáncer y tenían que quitarle el seno.

María Ramírez Ugalde, coordinadora de tumores mamarios del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), aseguró que para curar el cáncer se necesita de personal médico muy capacitado de varias disciplinas como el clínico, radiólogo, cirujano y patólogo.

A parte de su doctor de base, se necesita de un radiólogo especializado que interprete correctamente las mastografías y determine si se tiene que realizar una biopsia o el marcaje, añadió. Detalló que para sacar la biopsia se utilizan los ultrasonidos para extraer la muestra afectada.

Como especialista del Incan indicó que a veces los tumores no se ven en el ultrasonido por lo que es necesario aplicar una técnica llamada marcaje. Señaló que la paciente es sometida otra vez a los rayos X para observar el tumor y marcar donde el cirujano tiene que realizar la biopsia.

Ramírez Ugalde especificó que el patólogo es quien analiza si las células de la biopsia son cancerosas. Afirmó que el cirujano vuelve aparecer porque la mayoría de las pacientes llegan en etapas avanzadas donde se tiene que extraer el seno. Puntualizó que la reconstrucción de la mama sólo es aconsejable si se realiza por un experto, de lo contrario puede acarrear más problemas.

El trabajo en equipo permitirá asignar el mejor tratamiento, ya sea quimioterapia, hormonoterapia, radioterapia, genoterapia, entre otros y la combinación de los mismos, precisó la doctora María Ramírez. Expresó que es primordial dar ayuda psicológica que ayude a enfrentar la enfermedad, su nueva imagen, el miedo a morir y su integración familiar.

La operación de Verónica Velasco se efectuó el 2 de diciembre de 2008. Entró al quirófano a las nueve de la mañana y salió a las tres de la tarde. Se despertó por un extraño dolor y lo primero que vio fue las caras de dolor de sus hijos. Cuando le quitaron el vendaje no podía verse y las lágrimas no podían dejar de caer.

Linfedema: el riesgo después del cáncer

Isabel Aloi, presidenta de la Asociación Linfática de México, advirtió que después de quitar la mama un ganglio de la axila se tiene un 25% de riesgo de que la paciente sufra linfedema.  Los ganglios forman parte el sistema linfático y son los responsables de filtrar el flujo que rodea a las células y el tejido de cuerpo, explicó.

Reveló que cuando se presenta el cáncer en una zona, el sistema linfático facilita que las células cancerosas se rieguen por todo el cuerpo. Razón por la que el ganglio de la axila debe ser extraído antes de que filtre las células malignas por el sistema entero.

Isabel Aloi informó que el linfedema es una enfermedad crónica y progresiva que de no tratarse puede convertirse en elefantiasis. Es decir, al principio los brazos se hinchan en la noche después se endurece el brazo. Se presentan infecciones y cambios en la piel. La enfermedad concluye con un brazo hinchado de más de 10 kilos que afecta su capacidad de movimiento.

“Muchas pacientes han llegado con este problema diciendo que era preferible morir que terminar así”, expresó la terapeuta física Aloi. “Cuando las pacientes regresan con el doctor quejándose del brazo, muchos médicos no le toman importancia y les dicen cosas como ‘señora ya le salvé la vida, un dolor de brazo no es nada’” compartió.

La ignorancia de este problema orilla a las pacientes a buscar tratamientos como masajes, técnicas de calor, cirugías, bombas neumáticas y fármacos que en vez de ayudar a su problema lo acentúan más, advirtió Isabel Aloi. Mencionó que este problema acarrea en las pacientes crisis de identidad, vergüenza y daño emocional que termina en aislamiento.

Expresó que es responsabilidad de los oncólogos advertirles a sus pacientes que existe la posibilidad de presentar linfedema para tratarse a tiempo y así garantizarles una excelente calidad de vida.

Después de la operación de mama o ganglio se inicia la etapa cero del tratamiento en contra del linfedema, aclaró Aloi. Los primeros siete días la paciente no podrá mover la axila afectada para permitirle al sistema linfático hacer las conexiones pertinentes para distribuir el trabajo del ganglio que se perdió, detalló.

En la Asociación Linfática de México se atiende los casos de linfedema y los terapeutas físicos enseñan a las pacientes los ejercicios que deberán realizar y que les garantiza el regreso a sus actividades cotidianas en tres semanas, aseguró Isabel Aloi. El cuidado e higiene de uñas y piel, así como el uso de mangas que comprimen el brazo son parte del tratamiento contra este padecimiento, explicó.

Señaló que las mangas preventivas son utilizadas cuando se realiza trabajo, ejercicio o se viaja. Mientras que las de tratamiento son para las mujeres que ya presentan el linfedema y la tienen que usar todo el día, añadió. Informó que estas vendas especiales y certificadas cuestan mil pesos y duran un año.

Isabel Aloi sentenció que: “salvar una vida del cáncer es sólo el inicio, es obligación del trabajo multidisciplinario hacerse responsable de los pacientes y darles una buena calidad de vida después de la operación”.

Fin del tratamiento

Rina Gittler, presidenta de Fundación Rinalma, denunció que en este país la reconstrucción de mama no se ve como parte del tratamiento contra el cáncer de este tipo. Criticó que en México son escasos los especialistas que se dedican a eso porque los cirujanos plásticos ven este problema de forma breve.

Agregó  que en el sector privado este procedimiento es muy caro, alrededor de 40 mil pesos, porque es más de una cirugía.

Verónica Velasco desde que se realizó la mastrografía fue asesorada por el Inmujeres DF. En este año el Piacma incluyó dentro del programa la reconstrucción del seno y se eligieron a ocho mujeres. Velasco fue una de ellas, el 8 de julio se realizó la primera cirugía para extenderle la piel.

Cada ocho días se le aplicaba solución salina en los implantes, el 28 de octubre fue su última cirugía. Ella luchó por ese derecho que parecía perdido, recuperar su seno. “Hoy sé que existe vida después del cáncer de mama”, pronunció.

Falta de recursos y educación

Verónica Rocha Rodríguez, directora general de la Asociación de Salud y Bienestar Social de la Mujer y su Familia, evidenció que la Cámara de Diputados del DF se gastó 140 millones de pesos en agua, galletas y transporte. Exigió utilizar ese dinero en investigación e infraestructura en contra de esta terrible enfermedad.

Agregó que de las 440 mil mastografías que se programaron para 2009 sólo se realizaron 220 mil.

María Ramírez, especialista del Instituto Nacional de Cancerología, informó que en el Incan absorbe los gastos cuando una mujer sufre de cáncer de mamá. El Seguro Popular también cubre los costos a través del programa Gastos Catastróficos, señaló.

Mencionó que cuando las pacientes llegan en etapa terminal se les trata con medicamentos que disminuyen el dolor y se brinda atención psicológica para que ella y su familia puedan enfrentar el final. “Aquí el objetivo es mejorar su calidad de muerte” expresó.

Ignacio Villaseñor, subsecretario de salud, manifestó que la salud de cada persona depende de la percepción que cada individuo tiene con la enfermedad que lo aqueja.

Si a una mujer le aparece una pequeña bolita en el seno y no le da importancia porque no le duele con el tiempo esa decisión podrá costarle la vida; en cambio, si conoce el riesgo que la bolita representa y se atiende a tiempo tendrá grandes esperanzas de vida.

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