Garantizar la alimentación futura es el reto de la biotecnología

Esta imagen pertenece a la Cibiogem

La biotecnología podría asumir el reto de alimentar a la población de 2030, la cual necesitará de ocho mil 300 millones toneladas de comida, aseguró el investigador en biotecnología de la UNAM, Agustín López Munguía, durante el Segundo Taller de Reporteros en Biotecnología y Bioseguridad en Organismos Genéticamente Modificados.

Detalló que por lo menos el 85% de ese alimento deberá de extraerse de las tierras que ya son cultivadas porque existen pocas posibilidades de expandir la superficie de las cosechas. Agustín López Munguía informó que a diario cada humano gasta 50 litros en consumo y se utilizan tres mil 500 litros de líquido para regar el alimento que cada persona come por día.

El doctor en biotecnología explicó que otra amenaza a la que se enfrenta nuestra alimentación es al calentamiento global debido a que por cada grado que aumenta la temperatura los cultivos pierden entre el 10% y 20% de su rendimiento.

Agustín López aseguró que las plantas transgénicas tienen grandes beneficios como: mejora el rendimiento agrícola, reducción de insumos de energía y plaguicidas, genera agroindustrias, mejora la calidad de los productos y adapta los cultivos a condiciones adversas como salinidad, temperatura, sequía y calentamiento global.

Aclaró que con el uso de la biotecnología se debe trabajar con bioseguridad -la ciencia que evalúa e identifica los riesgos y daños en la salud humana, animal y ambiental. Agustín López precisó que para examinar a los transgénicos se realiza una equivalencia sustancial donde se investiga si el producto modificado es tan seguro como su contraparte orgánica.

López Munguía  informó que los aspectos que evalúa la bioseguridad son: el proceso de construcción de los transgénicos, seguridad y alergenicidad de las nuevas proteínas –las que son comúnmente modificadas-, ocurrencia de efectos inesperados, la transferencia de los genes a la microflora y su papel como nuevos alimentos en la dieta.

El ingeniero químico anunció que algunos productos agrícolas orgánicos tienen sustancias que hacen daño como es el caso del frijol, que es primordial en nuestra dieta. Reveló que éste contiene inhibidores de proteasas y hemaglutininas que alteran el crecimiento de las células; glucósidos cianógenos que son tóxicos y azúcares no digeribles.

Ejemplificó que el arroz BT o dorado -al cual se le modificó genéticamente para integrarle vitamina A- puede salvar la vida de cerca de 500 mil niños en el sureste de Asia y África que sufren de ceguera cada año y después mueren por la falta de esa vitamina.

China publicará en este año los estudios del arroz BT sobre su eficacia nutricional en niños, avisó López Munguía. Indicó que las empresas IRRI y Philrice están planeando lanzar variedades de este cereal en 2012 e India planea su introducción en el mismo año o 2014.

El científico expresó que los riesgos más fuertes en la alimentación son: las dietas que son deficientes, los suplementos alimenticios que no están regulados, enfermedades producidas por los alimentos, tóxicos naturales, alergias, contaminantes no intencionales y residuos de pesticidas.

Finalmente, aseguró que los cultivos transgénicos y los orgánicos presentan los mismos riesgos. Agregó que la producción de productos modificados cuenta con una estrategia bien definida y con métodos eficaces que evalúan la seguridad de los mismos.

Por su parte, el director general de inocuidad agroalimentaria, acuícola y pesquera, Octavio Carranza, señaló que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) ha recibido 76 solicitudes de permiso para trabajar con cultivos transgénicos, de los cuales 64 fueron aceptados y 12 rechazados.

De acuerdo con el veterinario Carranza Mendoza alrededor de 203 mil 297 hectáreas (has) están aprobadas para sembrar transgénicos. Detalló que lo que más se cultiva es algodón con 203 mil 273 has; maíz con 14.43 has; Soya, 9 has, y trigo 0.252 has.

Octavio Carranza informó que la mayoría de estos permisos son de liberación experimental y unos pocos de la fase piloto. Explicó que los primeros son para demostrar la eficacia biológica de la tecnología y evitan que se mezclen con sus parientes orgánicas a través de estrictas medidas de seguridad.

Mientras que los segundos, demuestran su utilidad a una escala semicomercial conservando las restricciones de la experimental, precisó Octavio Carranza. Agregó que las empresas que más solicitan los permisos son extranjeras como Bayer, Monsanto, Dow Agroscience y Phi.

Carranza Mendoza afirmó que Sagarpa no ha concedido ningún permiso para la liberación comercial. Recordó que la Sagarpa monitorea, analiza, y evalúa caso por caso los riesgos que los transgénicos podrían ocasionar en animales, vegetales y el ecosistema marino, y aplican medidas de bioseguridad en caso de urgencia por Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

Para que el permiso sea otorgado también tiene que aprobarlo la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La doctora Adriana Otero Arnaiz, coordinadora del Programa de Bioseguridad Nacional de Ecología  de Semarnat, aprobó avisos de investigadores para trabajar con mosquitos GM para combatir el dengue en Chiapas y con algas para producir biocombustibles.

Adriana Otero informó que en los 14 años de uso de transgénicos han aprendido que los riesgos de trabajar con OGM son: perdida de efectividad por el desarrollo de resistencias, transferencia de genes en los cultivos tradicionales, efectos en organismos no blanco y daños al ecosistema.

La bióloga de la UNAM reveló que por eso la Semarnat evalúa Paso a Paso los cultivos de OGM. Adriana Otero indicó que el primer punto de examinación es identificar el efecto potencial que podría dañar a la diversidad biológica, teniendo como base el nivel y el tipo de exposición de transgénicos. Señaló que las consecuencias de riesgos se estudian caso por caso para establecer el nivel y manejo de las medidas de bioseguridad.

Otero Arnaiz mencionó que además de monitorear los OGM, la Semarnat  también se actualiza en información científica; estudia su contenido y fuente porque algunas veces la ciencia se ve muy involucrada en el conflicto de intereses entre las empresas.

Como especialista, Adriana Otero, aseguró que actualmente la Semarnat  tiene un buen conocimiento del maíz GM en México y sus efectos comerciales. Afirmó que se cuentan con los laboratorios certificados que dan resultados certeros en control de calidad. No obstante, indicó que se necesita fortalecer la comunicación de los riegos con el público en general y campesinos.

Añadió que aún se necesitan recursos humanos, por lo que es necesario apoyar a la investigación enfocada a resolver problemas como: control biológico, adaptación al cambio climático, mejores métodos para monitorear el polen de OGM en la atmósfera y finalmente estudios sobre los beneficios y riesgos de los transgénicos a largo plazo en el medio ambiente.

Adriana Otero recalcó la importancia de la tecnología y la innovación como la búsqueda sustentable de recursos naturales. Expresó que: “el límite de la biotecnología es la imaginación humana”.

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One CommentDeja un comentario

  1. Se agradece el aporte Anita
    No me opongo a éste tipo de culticos
    siempre y cuando SE EXAGERE EN LAS PRECAUSIONES
    para que las repercusiones negativas sean mínimas
    o incluso nulas.


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