Joaquín Capilla sumergido en la gloria

México perdió al clavadista Joaquín Capilla el pasado 8 de mayo a las 21:30 horas. El medallista olímpico de cuatro preseas, escaló en la plataforma de 10 metros hasta llegar al oro en Melbourne, Australia en 1956; competencia en la que paró a Estados Unidos, país invicto en las ocho ediciones anteriores.

Para Joaquín Capilla ser clavadista es: “Un don que yo me acuerdo que tenía de chamaco, algunos tienen la vocación para llegar a ser profesionistas, ingenieros, arquitectos, en fin… pero a otros se nos da el deporte y cuando vemos que tenemos facilidades para eso lo desarrollamos.”

Mario Tovar, uno de los mejores entrenadores de clavados, reconoció su talento y lo llevó a los Juegos Centroamericanos. Primero le ganó a mexicanos reconocidos como Antonio Mariscal y después a los cubanos.

“¡Hijo qué bruto! Yo me sentía fascinado… luego, enfrentarme a los americanos fue ¡uff!…, la forma de poner las manos, la elegancia, una cosa de verdad preciosa.”

Dejó su carrera de arquitecto por seguir su sueño olímpico. Su primer medalla fue en Londres 48, se llevó el bronce en la plataforma de 10 metros y quedó en cuarto lugar en el trampolín de tres metros. Saltó a la plata en Helsinki 52 y repitió la cuarta posición en el trampolín de tres metros.

Entrenó para Melbourne 56 con el esposo de la clavadista estadounidense, Patricia McCormick, quien: “Me pulió y me quitó los defectos… eso de salir y abrir los brazos… una cosa preciosa, la técnica, la seguridad y la consistencia”.

Joaquín Capilla se clavó en la historia con letras doradas en Melbourne 56 al poner a México en el primer lugar en la plataforma de 10 metros. De igual forma, llegó al bronce en el trampolín de tres metros.

“Llegué a competir cuando faltaban dos días y soñaba que me tiraba el clavado y me caía, ¡una cosa horrible!”

A su regresó a México, el presidente Adolfo Ruiz Cortines y periodistas lo esperaban. “¿Qué no le va a dar la medalla al presidente? Que bruto, no. Le habría hecho como Hugo Sánchez, hago una réplica y es la que le dejo.”

Joaquín Capilla le enseñó la presea el Ejecutivo Ruiz Cortines, pero al primer descuidó del funcionario, el clavadista guardo rápidamente la prueba de su triunfo.

Después de su éxito, fue invitado a fiestas para celebrar su triunfo a lado de políticos y artistas como María Félix, Pedro Infante, Jorge Negrete. Inclusive, Sara García fue la madrina de la casa que le entregaron en el Pedregal.

Al año siguiente, se estrenó la película Pasó a la Juventud, donde actuó a lado de Germán Valdés, Tin Tan.

“¿Cómo?, ¿dónde?, si yo nunca… más bien esa no es mi vocación…, pero Tin Tan me ayudó, me enseñó como decir las cosas. Parecía que yo sabía actuar, pero no siempre me ayudaron y salió bonita la película”.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe, los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos no eran lo mismo para Capilla. Cada uno tenía una exigencia diferente:

“Es una presión del público; de la gente; las fotografías; la televisión; el cine, todo. ¡Qué bruto! Que cosa tan increíble.”

Aseguraba que en los clavados todo está mecanizado:”No quieras cambiar nada, sólo deber tener ojo en la salida y ojo en la entrada”.

Cuando concretó el oro, Joaquín Capilla dejó los calvados. Él no quiso esperar a que la edad lo retirara: “Es una cosa muy sabia y bonita saber cuál es el momento”. La gloria terminó y su vida se fue a la quiebra. Sus seres queridos lo abandonaron.

“Caí en el alcoholismo, había perdido a mi papá, a mi mamá, casa, coche, todo… había fracasado en un matrimonio, estaba en una soledad tremenda, no hay más desgracia que quedarse solo. Vivir sin que te quieran es horrible, pero vivir sin querer a nadie es peor”.

Pensó en suicidarse por la desolación, pero el miedo se lo impedía. Dios y su ahora viuda, Carmen Zavala lo ayudaron a salir del trance. Cuando se casó le entregó a su esposa su medalla porque era lo único que tenía y cada vez que quería enseñarla se la pedía a ella.

Pasó mucho tiempo sin conseguir un trabajo. “Teníamos todo empeñado, ya no podíamos vivir”. Hasta que Guillermo López Portillo, director del Instituto Nacional del Deporte,  le brindó una oportunidad laboral.

Su trayectoria olímpica, al ser el único mexicano con cuatro medallas le valió el Premio Nacional al Deporte en el 2009.

Nació en la Ciudad de México el 23 de diciembre de 1928 y a los 81 años dejó de ser el campeón olímpico por un paro cardio-respiratorio.

Participó en:

1946.- Juegos Centroamericanos de Colombia. Ganó oro en plataforma de 10m y trampolín de 3m.

1948.- Juegos Olímpicos en Londres. Medalla de bronce en plataforma de 10m.

1950.- Juegos Centroamericanos de Guatemala. Presea dorada en plataforma de 10m y trampolín de 3m.

1951.- Juegos Panamericanos de Buenos Aires. Repite el oro en ambas disciplinas.

1952.- Juegos Olímpicos en Helsinki. Obtuvo la plata en la plataforma de 10m.

1954.- Juegos Centroamericanos en México. Consolida el oro en la plataforma de 10m y el trampolín de 3m.

1955.- Juegos Panamericanos de México. Permanece invicto en plataforma de 10m y trampolín de 3m.

1956.- Juegos Olímpicos de Melbourne. Arrebata el oro a los estadounidenses en la plataforma de 10m y alcanza bronce en trampolín de 3m.

La información de este trabajo es de Relatos bajo el agua. Para saber más de  Joaquín Capilla y de otras figuras acuáticas mexicanas no se pierda este libro de Ediciones Septién. Ahí encontrará remembranzas, hazañas y estadísticas de México en estas competencias .

Published in: on mayo 10, 2010 at 7:30 pm  Comments (3)  
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3 comentariosDeja un comentario

  1. Los deportistas exitosos como Joaquín Capilla son un ejemplo para los jóvenes. Después de su triunfo, la gloria y la atención de los medios su vida se convirtió en un caos. Es muy triste que un joven con talento se pierda de esa manera. Sobre todo por que México necesita que sus jóvenes trabajen y crean en sus sueños.

    Las autoridades deportivas deberían de crear un departamento para apoyar y orientar a los jóvenes atletas. De tal forma, que los deportistas sepan enfrentarse al mundo real, así como administrar su vida y dinero después de abandonar las competencias que llenaron su vida.

    Buenos atletas mexicanos que demuestren que se puede llegar al equilibrio del éxito y una vida estable, es lo que necesita de ejemplo esta juventud mexicana que cada vez está más desorientada.

    La mejor forma de honrar a Joaquín Capilla es impulsar los sueños de los jóvenes. Como decía el clavadista todo es cuestión de vocación: “Lo más bonito es que tenía la vocación, no todos pueden llegar al sueño olímpico… llega el que tiene el sueño de poder lograrlo”.

  2. Estoy al tanto de TUS NOTAS q´compartes o escribes.

    saludos ANA
    y GRACIAS.

  3. Es una historia que todos los mexicanos deberiamos de aprender y analizar.. para recobrar las esperanzas en nuestros atletas mexicanos..


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