Verne y su vuelta al mundo en 80 días

Julio Verne, padre de la ciencia ficción moderna, imaginó viajar alrededor de mundo en  80 días, en 1872. Una historia llena de aventura donde la ciencia se esconde en el antagonista principal: el tiempo. Leer La vuelta al mundo en 80 días, es una buena recomendación para conmemorar a Julio Verne a 105 años de su muerte. Hoy recorrer el globo terráqueo en casi tres meses no es algo imposible. 

Esta foto pertentece a http://bit.ly/cunWw1

Sin embargo, lo atractivo de la obra en la actualidad está en el suspenso que maneja el tiempo y la riqueza cultural y geográfica que plasma Verne hace más de un siglo. 

Aunque, Verne fue francés, la historia inicia en Londres. Phileas  Fogg, protagonista de la trama, es un inglés enigmático, sin familia, experto en cartografía y amante de la prensa y  el juego de mesa whist. La narración de Verne es tan exacta como el programa rutinario de Fogg y los 575 pasos que siempre da para llegar al Reform Club, del cual es socio.

La controversia de un robo de 55 mil libras en el Banco de Inglaterra y el escape del ladrón desata polémica en el Reform Club. Un diario afirma que el fugitivo puede darle la vuelta al mundo en 80 días. Durante el whist los colegas de Fogg consideran que eso es irreal, mientras que Phileas lo cree posible.

El asunto concluye en una apuesta por 20 mil libras. Phileas Fogg parte ese mismo día, 29 de septiembre de 1872, para recorrer los 360° del planeta y llegar el 21 de diciembre de 1872.

Fogg acompañado de Jean Passepartout, un francés que acaba de contratar como sirviente, inician la aventura y pasan por Europa sin problemas. Su primer obstáculo ocurre el 22 de octubre en la India, en el camino Bombay-Calculta; las vías del tren no están terminadas.

Al internarse en la selva para no perder tiempo se encuentran con la dama en peligro. La  joven está drogada y será quemada viva para acompañar a su marido después de la muerte. La mujer, Aouda, rompe la indiferencia de Fogg, quien decide salvarla.

Conforme avanza el viaje Passepartout se encariña con su amo cada vez más. No obstante, Fogg no parece mostrar interés en él ni en las ciudades maravillosas por las que transitan. Su actitud tampoco cambio con la compañía de Aouda, quien se mostraba ampliamente agradecida por su rescate.

Fix, un agente de la policía de Inglaterra en India, está convencido que Phileas Fogg es ladrón del banco y esta usando la puesta coma una forma de distraer a las autoridades. Esta nueva línea incrementa el clímax de la historia.

Verne narra la historia de forma omnisciente cuando le conviene. Nunca aclara si Fogg es o no el ladrón, por lo que el lector recorre la historia tratando de parar el tiempo y con la duda de si Phileas es culpable o no.

Primero,  Fix se acerca a Passepartout para saber el recorrido de Fogg y lograr detenerlo. Después trata de convencer al sirviente de que su amo es el ladrón, lo que termina en pleito. Una vez fuera de las colonias inglesas Fix decide acompañar y ayudar a Fogg en su regreso a Inglaterra para poder apresarlo.

Sutilmente, Julio Verne maneja la ciencia. El reloj de Passepartout marca la hora de Londres y la media vuelta al mundo cuando el tiempo se alinea con la zona horaria del sirviente, pero con 12 horas de diferencia de la capital inglesa.    

A su llegada a San Francisco, Estados Unidos, se ven involucrados en un conflicto electoral que termina en golpes. El resentimiento británico y estadounidense que se tienen el uno al otro después de más de un siglo de la independencia norteamericana se ve reflejada en:

“-¡Yanqui! –dijo Fogg, lanzado a su adversario una mirada de profundo desprecio.

-¡Inglés! –contestó el otro.

-¡Nos volveremos a encontrar!

-Cuando le plazca. ¿Su nombre?

-Phileas Fogg. ¿Y el suyo?

-El coronel Stamp Proctor.”

Rumbo a Nueva York el tren es atacado por indios sioux. Passepartourt que se ve implicado en la trifulca es secuestrado. Julio Verne deja una laguna en blanco aquí, porque nunca nos relata como Fogg logró salvarlo.

Este obstáculo es el inicio del fin. El barco que va hacia Liverpool parte media hora antes de que Fogg y compañía lleguen. El buque de carga en el que zarpan se queda sin carbón a seis horas de Inglaterra. En suelo inglés Fix traiciona a Fogg y lo detiene por robo al banco.

Audazmente, Verne al final cambia el clímax y lo soluciona eficazmente con un detalle científico. La novela de 1873 predice que los paradigmas acortan el mundo; desde entonces el planeta ya no se veía como una enorme extensión de tierra sin fin aparente, al contrario se estaba achicando cada vez más.

Phileas Fogg el inglés elegante que parece más una máquina con rutinas perfectas que un ser humano no enseña un gran moraleja. Fogg protagoniza el romance más frío que jamás haya leído; el lector no se identifica con su actitud indiferente ante las diversas situaciones que vive como el amor.

Sin embargo, su nobleza te atrapa y al concluir la obra el lector siente ese calor humano y uno puede descifrar la forma en la que siempre demostró cariño por Aouda y su sirviente.       

No es recomendable ver la película de Jackie Chan no porque se una parodia absurda, sino a que es contraria a la obra a tal grado que ridiculiza a la ciencia, lo que en mi humilde gusto ofende irremediablemente el trabajo de Verne.

En el filme Phileas Fogg deja de ser un hombre elegante y reservado para convertirse en el típico científico chiflado y además tarado. Jakie Chan que interpreta al sirviente, se roba del banco un Buda de jade.

Fogg pierde su tranquilidad para inquietarse ante cualquier obstáculo. Fix es un agente corrupto e idiota.  La protagonista femenina, Monique, es una pintora francesa. La aventura es sustituida por artes marciales. 

La Real Academia de la Ciencia es sustituida por el Reform Club. Los científicos son delincuentes e ignorantes. Además es contraria a la ciencia al basarse en el principio de autoridad y no en las pruebas.

Otro absurdo fue desmantelar el barco para hacer un aeroplano en vez de alimentar al barco con esa madera.

Biografía de Julio Verne

Nació el 8 de febrero de 1828 en Nantes, Francia. A los 11 años se escapó de su casa en un barco hacia la India, pero fue encontrado y regresado a su hogar.  Su padre, Pierre Verne, lo azota con un látigo y lo encierra a pan y agua como castigo. En su enojo juró no volver a viajar y fugarse sólo gracias a su imaginación, lo que se reflejó en los más de 80 libros que escribió.

Ser abogado era lo que su padre, Pierre Verne, había marcado para él. Julio ocuparía su lugar, una vez que su progenitor muriera. Sin embargo, Verne ya mostraba interés por la literatura lo que provocó serios conflictos con su papá.

Marcha a París para estudiar derecho. Durante su carrera se hace amigo de Victor Hugo, Eugenio Sue,  y la familia Dumas. Concluida la escuela en 1850, su padre le pide que regrese, pero Verne se niega porque quiere dedicarse a la literatura.

Publicó en la revista El museo de las familias los relatos: “Martín Paz” y “Los primeros navíos mexicanos”. El primero es una fantasía inspirada en las pinturas del peruano Ignacio Merino; mientras que el último fue inspirado en un cuento histórico “Viaje al equinoccio americano” del explorador Alexander Von Humboldt.

Trabajó en obras y óperas irregulares para conseguir dinero y sobrevivir, mientras aprendía letras. En 1857 labora como agente de bolsa y se casa con Honorine de Vyane, quien ya tiene dos hijas.  Cuatro años después viaja a Noruega e Islandia sin su esposa porque está embarazada de su único hijo Michael Verne.

Gracias a su amigo y editor P. J. Hetzel convierte una narración descriptiva de África en la novela Cinco semanas en globo que se convirtió en un éxito por su buen estilo y comprensión fácil 1863.

Verne firmó un contrato por 20 años con Hetzel en el que se comprometía a escribir tres novelas anuales de un nuevo estilo a cambio de 20 mil francos cada año. El convenio se alargó por el hijo del editor por más de otros 20 años.

Su primer trabajo, “Viajes extraordinarios” fue un homenaje a Edgar Allan Poe que se publicó por capítulos en la revista Magasin D’education Et De Recreation.

Desde su juventud, Verne estaba interesado en tener una cultura científica enciclopédica y estar actualizado en novedades de la ciencia.  Julio es contemporáneo de Charles Darwin, Gregor Mendel, Louis Pasteur, Robert Koch, James Maxwell, Heinrich Hertz, Friedrich Humboldt, Karl Marx, Wilhem Röentgen y Max Planck.

Enamorado de la ciencia, la tecnología y los viajes, la literatura de Verne refleja todo su bagaje científico y relatos épicos donde el hombre domina y transforma la naturaleza. Julio plasmó con exactitud la revolución tecnológica e industrial del siglo XIX y la geografía de sus recorridos por Europa, África y América del Norte de una forma fantástica y real.

Con un silgo de anticipación escribió sobre inventos como cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles dirigidos y videos.

En su trabajo como escritor Verne siempre se asesoraba de los expertos en la materia. Aprendió química con un profesor para escribir su novela La isla misteriosa en 1874.

Durante su vida sufrió de ataques de parálisis, después llegó la diabetes que lo privó de la vista y del oído.  Además quedó cojo por un balazo que le dio un sobrino a quemarropa. 

Julio tuvo con su hijo Michael otra relación problemática similar a la que tuvo con su padre.  La ausencia de Verne en la vida de Michael lo llevó a una vida rebelde.  Con su esposa ya no había amor y mantuvo una relación paralela con otra dama, hasta que su amante murió.

Aimens, pueblo natal de Verne, Julio se desempeñó como concejal desde 1888 hasta 1900. Era progresista y trabajaba a favor de la educación y la técnica. Como político era conservador y a veces radical.

Murió por la diabetes hace 105 años, el 24 de marzo de 1905. Se publicaron dos novelas postumas: La invasión del mar y El eterno Adán. Ambas estaban siendo trabajadas por Julio Verne. La primera narra que las aguas arrasarían con las costas de Europa y la segunda es sobre un diluvio mundial donde los sobrevivientes regresan al salvajismo.

 Paris Match, revista francesa, publicó en 1972  un estudio de la UNESCO en el que afirma que las obras de Verne han sido traducidas a más de 112 idiomas.

Más bibliografía

1866  El desierto de hielo

1867-68 Los hijos del capitán Grant

1870 Veinte mil lenguas de viaje submarino

1865 De la tierra a la luna

1876 Miguel Strogoff

1878 Un capitán de 15 años

1879 Las tribulaciones de un chino en China

1892 El castillo de los Cárpatos

1897 El soberbio Orinoco

1897 El pueblo aéreo

1904 El amo del mundo

1905 El faro del fin del mundo

Para mayor información no te pierdas el especial de Julio Verne en la web.

Con información de BooksfactoryCiencia-ficción.

Published in: on abril 23, 2010 at 7:43 pm  Comments (4)  
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4 comentariosDeja un comentario

  1. GRACIAS ANITA
    se agradecen éstos aportes
    Me encanta saber como Verne,Einstein,entre otros
    genios,lo único que necesitaron fué su imaginación
    para hacernos ver lo que hoy vemos y lo que falta.
    perdona si no te escribo seguido,pero ya sabes,las
    ocupaciones luego se me juntan
    te mando MUCHOS SALUDOS.

  2. mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

  3. me gusta estudiar

  4. Hola Ana.
    Un gran visionario,como Einstein y otros màs, q`sòlo necesitaban
    papel,làpiz y su talento…IMAGINACIÒN.
    Estoy x dar de baja el correo de yahoo,pero deseo seguir tus
    boletines,luego te pongo LA NUEVA DIRECCIÒN DE CORREO
    ¡Saludos!


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