Olga forever, es la Ciudad de México por siempre

La obra de Paco Ignacio Taibo II es un reflejo del Valle de México y aunque este situado entre mediados y finales de los 80s las situaciones son las mismas. Hoy la  violencia no sólo continúa, aumenta cada vez más y la última crisis no había sido tan fuerte como la depresión de 1928.

Por tal razón leer la vida de la periodista Olga Forever es de lo más actual que se podría creer. En el triángulo de reporteros que somos la protagonista, el escritor y yo, estamos de acuerdo en que la nota siempre salta por sí sola; no hay forma de dejarla atrás hasta que está plasmada en el papel.

Tener la nota es lo más importante para cualquier medio. Uno sabe cuando el clímax de la historia está oculto, porque la información es superficial, no es satisfactoriamente lógica y resulta extraña; hay que perseguirla y resolver los casos de los homicidios de los señores torturados y los de las manos pintadas de verde.

De igual forma, escribir una novela siempre implica un nuevo reto porque debe poseer originalidad y novedad. En el prólogo el autor explica que la novela está dirigida para los habitantes de Distrito Federal, lo cual es bien logrado porque el lenguaje, expresiones y locaciones son bien conocidos por cualquier chilango.

No obstante, Olga Lavanderos conoce a personajes de talla internacional sobre todo periodistas y escritores. La música es otro recurso que utiliza Paco Ignacio para crear ambientes y contexto dentro del relato.

La novela también narra lo que cuesta ser periodista. Es competir no solamente con el diario de enfrente, es luchar en contra del compañero de redacción con más experiencia, quien se niega a brindarte determinado conocimiento. Además de realizar preguntas tontas aunque seas visto con cara de menso.

Decidir entre aceptar o rechazar un chayote o arriesgar la vida en busca de la información, una profesión nada peligrosa en un país tan “seguro” y donde “se hace justicia” como el nuestro.

Significa un cambio constante de empleo porque no satisface las necesidades económicas o los ambiciosos sueños que se tienen. Es jugarle al detective o policía al tratar de armar el rompecabezas del crimen.

Un oficio donde la insistencia y los múltiples contactos pueden más que la fuerza. La discreción es una de las mejores virtudes que se debe poseer, porque a veces el precio de la información es saber cuidar bien a tu fuente o le pasa lo que al Niño de Oro.

En el periodismo el espacio es costoso y escaso, ínfimo es el número de historias incompletas que se cuentan en los diarios a comparación con las que suceden en la calle y que se quedaran sin contar. Es saber guardar la impotencia cuando se entera de un sin fin de injusticias que no se pueden relatar.

Un medio donde no sabes para quien trabajas, puedes ser la pieza ejecutora del jaque mate en el juego de ajedrez donde los intereses de los jugadores son ajenos a los tuyos y a los de periódico, sin que ni siquiera lo sepas. Todo esto es lo que nos cuenta Olga Forever y es a lo que se atiene un periodista siempre.

Este libro que se divide en dos partes “Sintiendo que el campo de batalla…” y “Pero tú sabes bien que todo es imposible” son textos bien recomendados para todo aquel que quiera ser periodista. La lectura es muy amena, la historia fluye, te atrapa y es difícil soltarla, en especial la primera parte.

Una de las cosas que no se me hizo atinada, fue la novela que trata de hacer Olga Forever en la segunda parte. Es cierto que los autores usan pasajes de su vida para escribir, pero leer la misma historia del abuelo dos veces no se me hace tan atractivo como escuchar un nuevo cuento.

Asimismo, considero que el autor no supo manejar a un personaje femenino joven, en muchas ocasiones sobre todo en cierto tipo de expresiones la imaginaba demasiado masculina. Esto no es porque una mujer no pueda decir groserías, sino que lo lépero no es igual a carecer de pudor. Paco Ignacio exageró demasiado en matices como la masturbación, la menstruación, el romance, la virginidad, etc.

Una joven que en menos de un semestre se ha enamorado platónicamente de un sin fin de hombres y que rechaza hasta los golpes a todo aquel que se le acerca; es increíble que no tenga a nadie en ese momento por quien suspirar, aunque en el pasado tuviera cientos de novios.

Pero sea como sea Olga Lavanderos, uno no puede dejar de atraparse, reírse, identificarse y es imposible no encariñarse con ella.

Las frases de Olga Forever

  • “Olguita ¿y usted estudia o trabaja? No, fíjese joven, yo me hago pendeja en el diario La Capital, que es donde trabajaría el mamón de Clark Kent si Kafka hubiera escrito los guiones de Superman y los hubiera castigado con el Defe”.
  • “Y cuando uno tiene una historia, lo primero que tiene que hacer con ella es llevársela a la sangre y seguirla hasta que la pueda contar y luego contarla de tal manera que a nadie se le olvide”.
  • “El Defe está escondido entre los que lo desmadran desde el gobierno y la iniciativa privada (que nomás toma iniciativas pa’ joder al personal, con lo cual es bastante pública) y los que lo quisieron durante la revuelta del 68 y ahora se quejan de que las cosas ya no son como eran antes.”
  • “El periodismo es garra que no cesa, arte en movimiento, deber y esencia de la sociedad moderna…”  Jefe de Olga en La Capital
  • “De cualquier manera eso no era noticia, porque en ese primer semestre del 85-86, ya había estado enamorada por riguroso turno de tres de mis maestros, siete compañeros del grupo, el mozo de la cafetería, el encargado de entregar las calificaciones en asuntos escolares y los padres de cuatro compañeros. Todo en el más ferviente anonimato. Lo mío era cuantitativo y platónico.”
  • “Vaya te la pasas llorando por contar las historias y cuando las historias llegan, llega con ellas el miedo. Y ahora me la estaba jugando. No podía dormir en mi casa, que aunque sólo tuviera dos floreros y sin flores y una reproducción chafa de tres cuadritos de Peter Brueghel, era mi casa. Y a lo mejor alguien me rechingaba de una vez y para siempre, como diría el borreguito.”
  • “El periodismo es la única trinchera de los hombres libres contra la mierda del sistema. El único problema es que es una trinchera que a veces tienes que compartir con el enemigo.”  Profesor Santos
  • “Luego cuando dentro de veinte años te pregunten como era el 86 o el 88 no lo podrás explicar, porque la memoria es una mamona sin memoria y el olvido un cabrón que no recuerda.”
  • “Todo tiene importancia hasta que se demuestre lo contrario.”
  • “Tanto nos habíamos quejado de no tener ilusiones que teníamos esa ilusión, la de ser los hombres y las mujeres de la frontera cósmica más allá de las ilusiones.”
  • “Era un argumento buenísimo para volverme monja en tierra de paludismo o enfermera de leprosos en África, pero también, y porqué no y sobre todo, periodista en el Defe.”
  • “Mi generación fue un desastre. Nos cogimos unos a otros hasta que el sexo se volvió aburrido; pasamos del largo amor y el pasó de nosotros. Llegamos tarde al 68 y cuando lo descubrimos hacía diez años que habían pasado por Reforma la manifestaciones tumultuarias.”
  • “Yo por llevar la pinche contraria, permanecí fiel a la virginidad y al amor romántico. Culpa de Byron. Otra lecturita que me jodió la vida. Alguien debería encarcelar a las irresponsable que leen a Goethe, Sartre, Bakunin y Byron al quince; alguien con sentido común debería esconderles los libros hasta que cumplieran diecisiete…”
  • El periodismo, de acuerdo con el profesor Santos de Olga: “Es la última pinche barrera que nos impide caer en la barbarie. Sin periodismo sin circulación de información, todos levantaríamos la mano cuando el Big Brother lo dijera. Es la voz de los mudos y el oído extra que Dios le dio a todos los sordos. Es el único pinche oficio que aún vale la pena en segunda mitad del siglo XX. Es el equivalente moderno de la piratería ética, el aliento de las rebeliones de los esclavos. Es el único puñetero trabajo divertido que aún puede practicarse. Es lo que impide el regreso al simplismo cavernario. Contradictoriamente, es asunto donde de nuevo hay cosas eternas: la verdad, el mal, la ética, el enemigo. Es la mejor literatura, porque es la más inmediata. Es la clave de la democracia real, porque la gente tiene que saber qué está pasando para decidir como se va a jugar la vida. Es el reencuentro entre las mejores tradiciones morales del cristianismo primitivo y las de la izquierda revolucionaria a finales del siglo XIX. Es el alma de un país. Sin periodistas todos seríamos muertos y la mayoría ciegos. Sin circulación de información verídica todos seríamos bobos. Es también el refugio de las ratas, la zona más contaminada, junto con las fuerzas policíacas, de toda nuestra sociedad. Un espacio que se dignifica porque lo compartes con los tipos más abyectos, más serviles, más mandilones, más corruptos. Y por comparación te ofrece las posibilidades de la heroicidad. Es como si metieran el cielo y el infierno en una licuadora y tuvieses que trabajar en movimiento. Es un albañilería del sentido común… ¿Con eso tienes o le sigo?”.
Published in: on enero 21, 2010 at 8:45 pm  Dejar un comentario  
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